El escaparate de las redes sociales

2018. Prácticamente todo el mundo tiene un perfil en una red social. Pero lo más habitual no es eso, sino que cada persona tenga varios: Facebook, Instagram, Twitter, LinkedIn, y un largo etcétera. El objetivo de estas comunidades no es otro que unir a personas que compartan algo, crecer y enriquecer. Pero cuando esto se torna en un mero escaparate en el que proyectar lo mejor de nuestra vida, se convierte a la vez en un arma de doble filo. Por un lado, proyectamos solamente una parte de nuestras actividades y gustos, aquellas que creemos que pueden agradar más a nuestros seguidores. Y, por otro lado, podemos sentir cierta angustia al sentir que nuestras experiencias no están a la altura de las de los demás. ¿Cómo podemos afrontar esto?
1. No todo es apasionante

Puede parecer una obviedad, pero no todo lo que se sube a las redes sociales es la realidad. Las personas con perfiles llenos de playas paradisíacas también hacen otras cosas más rutinarias como ir al supermercado, ir a visitar a sus abuelos, y renovar el carnet de conducir. Simplemente eligen no mostrar esa parte de sus vidas, eso que los hace más corrientes. Piensa en tus propios perfiles: ¿Tienes fotos de ocasiones especiales, o en el metro de camino al trabajo?

2. ¿Uso o abuso?

El tiempo pasa muy rápido cuando estás en el sofá mirando tu Instagram. Perfectamente puedes estar horas pasando fotos de tus amigos, y de gente que crees que conoces porque sigues en las redes. Hay que saber distinguir entre estos dos grupos de personas. Por mucho que sigas con ardor a Dulceida, sepas cómo se llama su familia, y no te pierdas ni uno de sus stories, no la conoces realmente. Conoces lo que ella muestra al mundo.

3. El fenómeno poser

Inmortalizar recuerdos es algo que es innato a los humanos. Todos queremos conservar ese instante en el que fuimos felices. Pero no hay que confundir eso con hacer cosas para poder inmortalizarlas. En la cultura del like, se puede caer fácilmente en la dinámica de hacer cosas no para disfrutarlas, sino para enseñarlas, y eso puede derivar en una pequeña frustración cuando, a lo mejor, esa foto no tiene tanto éxito entre tus seguidores como pensabas. La mesura es tu mejor compañera en este caso.

4. El stalkeo: una actividad a evitar en ciertos casos

Y otra cosa que vienen impregnada en el ADN de los humanos es la curiosidad. Aplicada a las relaciones, es completamente normal querer saber qué ha sido de tu ex, a la que hace mucho que no ves. Entras en su Facebook, ves las fotos que tiene públicas. Piensas que todo lo que escribe en Twitter va dedicado a ti. En su Instagram ves que ha viajado a Grecia, donde tú querías ir y ella se negaba. Y así comienza una bola que nos impide deshacernos de algo imprescindible cuando hablamos de relaciones de pareja que han terminado: la dependencia emocional.

5. Utiliza el sentido común

Tú misma sabes bien cuando tu uso de las redes sociales es ocasional, o comienza a ser excesivo. Haz un pequeño ejercicio: antes de subir una foto, pregúntate si es completamente necesario. Y cuando estés al otro lado, si el asomarte a esa ventana en la vida de los demás te reporta satisfacción, o simplemente es cotilleo y morbo. No te estoy pidiendo que dejes de hacer nada que quieras hacer, sino que seas consciente del uso que haces. Me refiero a encontrarte en el perfil de Instagram del primo segundo de aquel chico que fue contigo a clase en primero de carrera pero lo dejó en 2002. Sí, sabes de lo que hablo.

Unas ideas clave:

  • Más likes no significa más bienestar
  • Aprende a distinguir entre vidas postizas y vidas reales
  • Si te hace daño ver algo, elimínalo de tu vida
  • Haz aquello que te haga feliz, pero hazlo por ti misma, no por sacar la foto
  • Más amigos en redes no significa ser más social
  • Aprende a desconectar

 

Paula Alcaide
info@palcaide.com

Soy Paula Alcaide, psicóloga especializada en atender a mujeres lesbianas y bisexuales que buscan convertir en una fortaleza su orientación sexual y disfrutar libremente de sus relaciones con otras mujeres sin miedos, ansiedad, vergüenza o culpa.

2 Comentarios
  • Alejandra
    Publicado a las 13:20h, 31 enero Responder

    Me gustaría optar a una conversación más profunda acerca del tema en que te especializa. Quiero ver ese enfoque que tu podrías darle a una disyuntiva de vida que tengo con mi orientación sexual.

  • Ola Monica
    Publicado a las 14:12h, 31 enero Responder

    Muy buena publicación, Paula
    La verdad que a veces, en el día a día, no nos damos cuenta de que es más importante quedar con alguien y tomar un café charlando, que poner una foto posando en un súper restaurante de 5 tenedores de la city. 😉
    Un abrazo

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