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Elegir Bien entre Relaciones Tóxicas Apasionadas y Relaciones Sanas Equilibradas

 

Tradicionalmente se nos ha vendido la imagen del enamoramiento apasionado e intenso como el ideal de relación, pero… ¿Son esas las relaciones que nos nutren, nos suman, nos alegran la vida?

Parece ser que no. Más bien este tipo de relaciones ciegas que se caracterizan por una elevada pasión pero un nivel muy bajo de intimidad y de compromiso no es un amor completo. Un amor completo es el que tiene parte de pasión pero sin olvidar los proyectos vitales compartidos, la intimidad, la cercanía, la mirada sincera hacia la otra y la aceptación de sus fallos y de sus virtudes. ¿Acaso vemos algún fallo cuando estamos ciegamente enamoradas?

La persona objeto de nuestro enamoramiento no es más que una proyección mental de nuestros propios deseos. Y a veces esta proyección, más veces de las que nos gustaría, no encaja con la persona real. ¿No has sentido alguna vez que se te caía la venda de los ojos y que esa persona tan especial para ti dejaba de ser quién tú creías? En esos momentos tienes una sensación de pérdida tremenda, quizás porque la persona de la que tú estabas enamorada ya no existe. Quizás tu mente te haya jugado una mala pasada durante meses.

Y ahora me dirás… ¡Oh, Paula, qué triste esto que me has contado! Pero no te preocupes, tengo buenas noticias para ti.

El amor no es eso. ¡El amor es mucho más que eso!
El amor completo es la suma total de Pasión + Compromiso + Intimidad. Y claro, la pregunta que me harías ahora es: ¿Y cómo se consigue eso?

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3 Consejos para Conseguir un Amor Completo

1. Deja la masturbación mental. Es cuándo alguien busca compulsivamente el placer mental a través de la idealización de otra mujer y se regodea en esa idea una y otra vez, de forma obsesiva. Los enamoramientos están bien si te permiten crecer cómo persona, pero en este caso, si duran mucho, si te quitan todo el espacio mental que podrías destinar a otras cosas, si la frustración de no conseguir lo que quieres te hacen daño emocional… STOP IT. Busca algo cercano, bueno, REAL.

2. No des esperando recibir. Da por el simple placer de dar. La generosidad es algo que te traerá muchas cosas buenas a tu vida, nunca sobra. Te darás cuenta de que por naturaleza humana, cuando recibimos algo tenemos la necesidad de retribuir el acto devolviendo algo. Normalmente cuando ofreces algo valioso sin esperar nada a cambio, las personas se sienten en deuda contigo. En psicología tiene un nombre: el ‘principio de reciprocidad’. Se basa en que cuando de forma espontánea regalas a alguien algo de calidad se siente en deuda contigo. Más adelante te devolverá el favor para intentar compensarte. Por esto muchas empresas nos dan cosas gratis, porque por psicología inversa se espera que les acabemos comprando. Aunque esto sea así, nunca te focalices en los beneficios que puedes sacar de dar en una relación porque este pensamiento mercantil solo hará que te frustres si no te dan lo que esperabas. Puedes aplicarlo en tu vida profesional pero no es recomendable en tu vida sentimental.

3. Nunca es suficiente solo con la intimidad y el compromiso. Una pareja que tenga sólo estos dos componentes pero que carezca de pasión caerá en una amor sociable. No dejes que la pasión desaparezca de tu relación y para ello te recomiendo dos cosas:
a) leer el artículo sobre falta de sexo en relaciones entre mujeres.
b) mirar mi página de terapia de pareja para evitar que esto pase o solucionarlo si pasa.

Una vez tenemos clara la relación que queremos, surge la siguiente pregunta:

Y tú, ¿Qué buscas en una mujer?

Parece una pregunta típica y superficial, pero si revisamos nuestras creencias seguro que encontramos cosas indispensables para nosotras, características no negociables que nos parecen imprescindibles (aunque luego haya una flechazo con una mujer que no cumple los requisitos…).

En esta búsqueda siempre hay tres partes:

– Hay una parte innegociable, la constante que siempre buscamos, uno o más requisitos indispensables…
– Hay una parte de la búsqueda que varía en función de lo que no funcionó en la(s) relación(es) anterior(es)…
– Hay una parte de sorpresa, destino, casualidad… (o comodidad)

Pero si aún así, caemos en relaciones que nos hacen daño. Estas relaciones se llaman relaciones tóxicas. Son relaciones en las que quedamos atrapadas por una especie de red negativa.
Las Relaciones Tóxicas nos hacen sentir mal, cambiar de formas que no nos gustan, nos alteran de maneras que no podemos controlar o destruyen quiénes somos. Son relaciones que nos hacen infelices. Y además de las que es muy difícil salir.
Típicamente son relaciones en las que hay problemas de comunicación, manipulación, mentiras o chantajes. Son relaciones en las que una o ambas partes sufren pero a las que no sabemos poner fin.
Paradójicamente las relaciones tóxicas son las relaciones de las que más cuesta salir y que más enganchados nos dejan.
¿Habéis vivido alguna(s) de las siguientes relaciones?

1. Las relaciones en las que solo está a cargo una persona
2. Las relaciones que tienen la función de “completarte” o “llenarte”
3. Relaciones co-dependientes
4. Relaciones basadas en expectativas irreales o idealizadas
6. Las relaciones basadas en mentiras continuas
7. Relaciones en las que el perdón no tiene cabida y en las que no hay intención de reparar la confianza
8. Relaciones en las que la comunicación es pasivo-agresiva
9. Relaciones gobernadas por el chantaje emocional
10. Relaciones que quedan en un segundo plano

Todas ellas son relaciones tóxicas si se lleva al extremo o se repite de manera continuada alguno de estos funcionamientos.

De todas ellas, quiero hablaros un poco más del punto número 3.

Las Relaciones Co-dependientes:

Las relaciones co-dependientes son típicas en relaciones entre mujeres. En estas relaciones lésbicas ambas son dependientes, van perdiendo su individualidad y necesitan de la aprobación de la otra para llevar a cabo cualquier acción, priorizando las necesidades de la otra sobre las propias.
La otra mujer siempre es la responsable de cómo nos sentimos y todo pasa por ella. Nos diluimos con la otra persona y la relación se vuelve adictiva. Si la otra se encuentra mal, de repente nuestras necesidades personales desaparecen y solo pensamos en hacerla sentir bien.
¿El mayor problema? La acumulación de resentimiento por valorar las necesidades de la otra por encima de las nuestras y buscar el bienestar de la otra persona las 24 horas del día.
Ambas mujeres que conforman la pareja deberían responsabilizarse de sus propias emociones y saber regularlas sin la ayuda de la otra. ¡Una cosa es ser de apoyo para otra persona y otra es estar obligada a todas horas!

¿Y a ti cómo te gustan? ¿Es necesario que sea guapa o lo necesario es que sea atractiva? ¿Hace falta que sea inteligente (intelectual) o inteligente emocional y que respete tus silencios? ¿Vives relaciones platónicas en tu mente o buscas a una mujer real con sus fallos y sus virtudes? ¿Quieres alguien que te escuche o que te haga reír? ¿Qué es lo importante para ti? ¿Qué necesitas de verdad?

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Paula Alcaide
info@palcaide.com

Soy Paula Alcaide, psicóloga especializada en atender a mujeres lesbianas y bisexuales que buscan convertir en una fortaleza su orientación sexual y disfrutar libremente de sus relaciones con otras mujeres sin miedos, ansiedad, vergüenza o culpa.

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