¿Soy lesbiana por el abuso sexual que sufrí?

En los últimos meses estamos presenciando cómo más y más mujeres cuentan y denuncian los abusos sexuales que han sufrido a manos de hombres, de su entorno o desconocidos. Esto es importantísimo de cara a visualizar la envergadura de este problema, enquistado en la sociedad a nivel mundial. En España, las denuncias indican que hay una agresión sexual a mujeres cada hora y veinte minutos, 7240 en 2016 según las Estadísticas del Instituto de la Mujer, dependiente del Ministerio de Sanidad.

Muchas veces me encuentro en mi consulta con mujeres lesbianas, bisexuales y pansexuales, que han sufrido este tipo de abusos a lo largo de su vida, y muchas de ellas me preguntan si que les atraigan las mujeres tiene que ver con este episodio. La respuesta es clara: no. 

El abuso sexual no puede modificar la orientación sexual de una persona

Hay que tener en cuenta que ser lesbiana, o bisexual, o pansexual, no se define en relación a quien no nos gusta, sino en tanto en cuanto nos gustan las mujeres, y que eso no puede modificarse. Una no elige ser lesbiana o ser heterosexual. Y, por tanto, el sufrir un episodio traumático a manos de un hombre no cambia nuestra orientación sexual, ni lo haría si una mujer heterosexual sufriera abusos por parte de otra mujer.

El abuso sexual puede interferir con muchos aspectos relacionados con la intimidad de una persona, y de cómo se relaciona con los demás, sobre todo en el ámbito sexual. Pero ese suceso no puede modificar los gustos y deseos de nadie. Sencillamente, no tienen relación. Si tuviera una relación causa-efecto, todas las mujeres que han sufrido abusos serían lesbianas, y no es el caso, la mayoría siguen siendo heterosexuales.

Pero, ¿entonces? ¿Cómo es posible que este mito esté tan extendido? ¿Por qué tantas personas creen que si alguien es gay, o lesbiana, o bisexual, se debe a haber sufrido abusos bien en la infancia o durante la vida adulta? La clave está en la homofobia y en la falta de comprensión sobre un hecho violento y traumático como puede ser este. Se intenta establecer el momento del abuso como el comienzo de algo feo, poco honroso, y vergonzoso, como explicación a un “estilo de vida” que no es deseable, y creyendo que en el momento en el que se supere el trauma se superará el rechazo a los hombres y se podrá establecer una relación afectivosexual con ellos.

Poco a poco estos mitos van desapareciendo del imaginario colectivo, gracias a que cada vez más mujeres dan un paso adelante compartiendo su historia, para mostrar a otras mujeres que no están solas, que el sufrir abusos no es motivo de vergüenza excepto para el perpetrador, y que se puede superar y dejar atrás para vivir una vida feliz. Lo mismo para las preconcepciones derivadas de la LGBTfobia: no hace falta un hombre para ser feliz, sino que esa felicidad radica en estar a gusto con nosotras mismas, seamos como seamos.

 

 

Paula Alcaide
info@palcaide.com

Soy Paula Alcaide, psicóloga especializada en atender a mujeres lesbianas y bisexuales que buscan convertir en una fortaleza su orientación sexual y disfrutar libremente de sus relaciones con otras mujeres sin miedos, ansiedad, vergüenza o culpa.

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