Madres que se Avergüenzan de sus Hijas Lesbianas: No, ¡Gracias!

 

Hoy quería compartir con vosotras una reflexión, y es que acabo de tener una sesión con una madre que no acepta o que está en el proceso de aceptación de la homosexualidad de su hija. Y me he dado cuenta de que pasan por las mismas fases que pasamos todas las mujeres que somos lesbianas, bisexuales, etcétera. Por eso, madres que se avergüenzan de sus hijas lesbianas: No, ¡Gracias!

En ese proceso de auto-aceptación hay diferentes fases:

  • La primera fase es esa confusión en la que no sabes qué te está pasando.
  • En la segunda fase, te dices a ti misma: “Bueno, tal vez sí que lo sea”.
  • Luego, te empiezas a fijar en otras mujeres, te vas comparando con ellas, tú también lo eres, si te atraen…
  • A la larga incorporas que eso forma parte de tu identidad, lo haces tuyo, sacas ese orgullo y sales del armario.
  • Para finalmente acabando integrándolo en tu vida como una cosa más.

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En este artículo encontrarás este proceso mucho más explicado: El Proceso de Autoaceptación

Y este proceso también lo hacen los padres, las madres sobre todo. Nuestros padres también tienen que hacer un proceso de aceptación y de salida del armario con su propio entorno (familia y amistades, e incluso en el trabajo).

Así como me he encontrado muchísimos casos de mujeres lesbianas y bisexuales que os cuesta mucho el hecho de decírselo a vuestra madre por un tema de no hacerla sufrir. Justamente hoy he tenido la oportunidad de ver el otro lado de la moneda con mucha claridad, de ver que las madres también pasan por ese proceso, también pueden sentir esa vergüenza de tener que salir del armario con sus amistades y con sus padres o hermanos (que en la mayoría de casos son muy mayores y con una mentalidad mucho más tradicional y cerrada).

Me sorprende haber visto todos estos componentes del proceso de auto-aceptación de la homosexualidad que van saliendo con vosotras en terapia ver que es muy parecido con vuestras madres. Por ejemplo, salir del armario con sus padres diciendo: “Mi hija, vuestra nieta, es lesbiana”. Y en muchos casos tener que notificar esto va acompañado de mucha vergüenza, mucho miedo al rechazo, miedo a que su hija sufra (vosotras), miedo a que la sociedad no os acepte y que no las acepten a ellas como madres de lesbianas.

Hay que hablar un poquito más, tener una comunicación más fluida entre vosotras y vuestras madres (aunque pueda ser difícil porque despierten en algunos casos rabia y culpa). Pero sobretodo clarificarles que:

  • la homosexualidad no se elige por lo tanto no puede ser castigada (¡no hay nada malo en ella!– el problema no es la homosexualidad sino la homofobia social-).
  • las pérdidas, aunque ahora les puedan parecer enormes, no son tan grandes.
  • entrar en el bucle de catastrofización es típico, de que les parezca que se acaba el mundo, que es una catástrofe, pero al fin de cuentas no se acaba. ¿Por qué pensáis que es una catástrofe que alguien salga del armario si 1 de cada 15 personas somos gais, lesbianas, bisexuales…?
  • en todas las sociedades y en todas las épocas de la humanidad ha existido un 5-10% de personas LGBT.
  • no ser heterosexual no es algo exclusivo de los seres humanos sino que también es típico en otras especies (primates bonobos, pingüinos, gaviotas, etc.) por lo tanto es algo que forma parte de la naturaleza.
  • dejarles muy claro que al final sois más felices así, siendo como realmente sois, y que, como madres, aceptar quiénes son sus hijas es algo que viene intrínseco con la función de madre, así como no pueden elegir si nacéis morenas o rubias, no pueden elegir que sus hijas sean heterosexuales o no.
  • no se castiguen ni se culpabilicen tampoco a ellas mismas porque la naturaleza es así y forma parte de nuestra sociedad.
  • así como no pueden exigiros que os sacrifiquéis por ellas. Es decir, si queréis a alguien, si sois de una determinada manera, lo sois y punto, y no podéis hacer ese sacrificio por la felicidad de vuestras madres ni ellas exigíroslo.

Y para finalizar: así como ellas pueden sentir esa vergüenza, esa dificultad para expresar sus miedos, esa ansiedad de tener que decir que su hija es lesbiana, que entiendan que vosotras habéis hecho ese proceso antes de decírselo a ellas, que son las personas que más cuestan al final de que lo acepten, que lo asuman (lo que yo he visto es que en general son las que más miedo os dan en ese sentido, a excepción de alguna familia, que es el padre quien da un poquito más de miedo que no lo acepte o nos rechace por ello).

Transmitiros, para acabar, no me enrollo más, que para ellas es difícil, pero que vosotras si ya habéis hecho ese proceso, podéis ser su referente y explicarles que, aunque les tome su tiempo, es algo que van a tener que incorporar con naturalidad a sus vidas (sin creer que es algo inferior a la heterosexualidad, porque no lo es, y aceptando la diferencia que conlleva, si es que hay alguna).

Mensaje a modo de conclusión para todas las madres de mujeres lesbianas y bisexuales:

No se puede dar más valor a lo que dice la sociedad que a la felicidad de tu hija. Respétala y quiérela tal y como es, porque eres tú quién le puede dar más fortaleza (no se la quites con una mala reacción, queriendo que cambie algo que no puede cambiar o castigándola por algo que no está mal).

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Paula Alcaide
info@palcaide.com

Soy Paula Alcaide, psicóloga especializada en atender a mujeres lesbianas y bisexuales que buscan convertir en una fortaleza su orientación sexual y disfrutar libremente de sus relaciones con otras mujeres sin miedos, ansiedad, vergüenza o culpa.

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