Me quiere, no me quiere… ¿Te quiere?

 

Hay una creencia popular de que para conservar una relación de pareja hay que de vez en cuando crear cierta distancia para no perder el interés. Es el clásico “me quiere, no me quiere” que nos enseñaron de pequeñas, cuando deshojábamos margaritas con la esperanza de que el último pétalo nos diera la respuesta deseada.

Una conocida me contaba el otro día que la mujer con la que sale desde hace varios meses a veces parece estar y en ocasiones se desvanece, desaparece durante días, como si la relación que mantienen pasara de un estado caliente a uno frío en cuestión de horas. ¿Los motivos? Mi amiga los desconoce. Por más que se cuestione su comportamiento, no encuentra ninguna señal que prediga cuándo este cambio va a suceder. Su sensación es siempre la misma: “Cuando me acerco a ella, parece que se aleja. Si estoy distante, es ella la que se acerca a mí”.

Mi amiga sufre muchísimo a raíz de esta dinámica de tira y afloja. Y no es la única que lo hace. A menudo me llegan a consulta mujeres que están en los primeros meses de conocer a alguien que en teoría les corresponde, pero cuyo comportamiento errático provoca mucho desconcierto, frustración y dolor.

Tus objetivos en las relaciones

Nos gusta conseguir nuestros objetivos. También en el amor y las relaciones afectivas en general. Basta con que nos planteen un reto para que muchas nos quedemos atrapadas en esa dinámica de conquista permanente, de duda e incertezas. ¿Te quiere o no te quiere? ¿Por qué se aleja cuando tú te acercas? ¿Por qué te busca cuando tú te cansas y te distancias?

Estas actitudes incoherentes provocan en personas seguras una profunda desilusión y, en ocasiones, pérdida de interés. Cuando hablamos de personas inseguras, que a lo mejor ya vienen dañadas de relaciones anteriores, la erosión es todavía mayor: se siente miedo al abandono y una crónica desconfianza.

¿A qué se debe este comportamiento? A veces es debido a que se trata de la primera vez que tienen ese interés romántico en una mujer, lo que genera mucho pánico y negación que se apodera por momentos de esa persona y activan en ella un mecanismo de defensa. “Si te aparto, si te alejo, alejo el problema”. A veces son mujeres con un apego inseguro, que desconfía de las personas que se acercan excesivamente porque les da pánico que las vean tal y como son. En ocasiones es la idea de no querer tener una pareja, pues se rechaza el compromiso que ello supone, incluso si hay fuertes sentimientos involucrados.

La rueda del “ni contigo ni sin ti”

En este sentido, si eres la persona que está atrapada en esta rueda adictiva de ni contigo ni sin ti, te recomiendo que más allá de obsesionarte con aquello que no puedes conseguir revises si esa persona cumple con las condiciones que realmente deseas en una pareja. Si llegas a la conclusión de que no hay posibilidad de establecer una relación, será positivo valorar de qué manera esa mujer puede ocupar en tu vida desde la amistad, hasta algo puntual como realizar actividades juntas.

Es tu vida, es tu tiempo, son tus elecciones; no te quedes esperando. Quedarse atrapada en esta situación de punto cero solo provocará que erosiones tu autoestima y cada vez vayas cediendo más espacio sin hacerte valer. No permitas que nadie, ni tú misma, te provoque esas heridas. ¿Te quiere o no te quiere? Esa no es la pregunta. La pregunta es: ¿Te quiere bien?

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Paula Alcaide
info@palcaide.com

Soy Paula Alcaide, psicóloga especializada en atender a mujeres lesbianas y bisexuales que buscan convertir en una fortaleza su orientación sexual y disfrutar libremente de sus relaciones con otras mujeres sin miedos, ansiedad, vergüenza o culpa.

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