Mi madre acepta que me gusten las mujeres, pero no habla de ello en público

 

Hace diez años. Hace dos. Hace dos semanas. No importa cuando. Te sentaste con tu madre y le contaste que te gustaban las mujeres. Te dijo que ya lo sabía. O le sorprendió. Pero te dijo que no importaba, que eras su hija, y que nada podía cambiar el amor que te tenía.  Y aunque eso es verdad, y no mentía cuando lo dijo, su comportamiento en público es diferente. Jamás nombra a la novia de su hija. O su orientación sexual. O nada relacionado con tu vida privada. Tu madre acepta que te gusten las mujeres, pero no habla de ello en público

Tu madre cree que tu orientación es un tabú. Y eso, además de frustrante, no es bueno para ninguna de las dos.

Principalmente por ti, porque hay un mensaje sutil que te transmite de diferencia ante la heterosexualidad. Pero también por ella, porque debe sentir que algo de esa información que se va a interpretar como sistemáticamente algo maloo incorrecto. Es la sensación que se tiene cuando se hace algo que te han dicho que está mal pero que tú sabes en el fondo que no hay nada malo en ello.

Y no, la realidad es que no pasa nada porque a su hija le gusten las mujeres. Nadie la va a juzgar como madre. No tiene nada que ver con ella. No tiene que ver con algo que haya elegido ella. No tiene que ver con vergüenza. Ni con culpa. Ni con incorrecto. Ni con peligro inminente.

¿Es más complicado? Sí, para qué mentirnos. No nos entrenan para ser lesbianas, no nos dan la charla de cómo ser lesbiana a los 15 años,ni nos bombardean con bodas lésbicas durante años, ni nos exigen tener hijos (Bueno, eso sí, que ahora somos lesbianas reproduciendo lo de casarse y tener hijos). Pero lo que me refiero es que no, no tenemos el entrenamiento lésbico. Tenemos el entrenamiento heterosexual. Y por eso damos tan buenos consejos a nuestras amigas heteros. Hemos sido entrenadas en un sistema hetero y llega un día que o aprendes de forma autodidactica o te buscas a un escuadrón Bollo para que te explique los básicos.

Así que no, dile a mamá que aprendemos solas, que sabemos normalmente de lo suyo y de lo nuestro y que la respetamos. Así que haga lo mismo. Y hable de ello, que hablando se entiende la gente.

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Paula Alcaide
info@palcaide.com

Soy Paula Alcaide, psicóloga especializada en atender a mujeres lesbianas y bisexuales que buscan convertir en una fortaleza su orientación sexual y disfrutar libremente de sus relaciones con otras mujeres sin miedos, ansiedad, vergüenza o culpa.

1Comentario
  • Patri
    Publicado a las 23:56h, 27 febrero Responder

    No creo necesario que los padres de nadie vayan aireando las preferencias sexuales de ningún hijo/a a no ser, claro, que se pregunte especificante por ello.Y que en ese caso se tendria que aceptar como algo normal. Estoy de acuerdo que vivimos en una sociedad heteronormativa pero nadie se presenta o deberia presentarse ante nadie como: hola soy tal y soy gay/lesbiana/bisexual…lo que tiene que en la sociedad normalizarse y que cada uno puede amar quien quiera sin necesidad de justificarse o etiquetarse, porque para trabajar, hacer deporte, entre otras cosas la orientacion sexual no es una habilidad requerida. (Aunque lamentablemente todavia es motivo de discriminación, pero asi como por el hecho de solo ser mujer, o tener hijos…) Hay mucho trabajo por hacer…pero en muchas areas.

     

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