Perdidas o Encontradas

 

Después de un parón de unos meses de escribir el blog lo retomo con muchas ganas: 6 años escribiendo asiduamente son muchos y necesitaba centrarme en otros proyectos (talleres sobre el libro ‘Cómo Superar un Bollodrama’, conferencia sobre violencia Intragénero en las Jornadas Nacionales de Violencia de Género, formaciones a otros profesionales de la psicología y muchas pacientes nuevas…).

A veces nos perdemos…

En verano tuve un breakdown, lo que coloquialmente se llama “Bajón”, durante unas semanas (no os preocupéis, nada grave). Soy tan eficiente que me dio en vacaciones. Durante esas semanas que me sentía perdida en mi misma y no me reconocía descubrí que, a veces, entre tanto ruido, no nos escuchamos ni a nosotras mismas y tenemos que ir a la base de todo. Para mi fueron clave dos cosas:

  • Distracciones: es decir, todo aquello que me hacía sentir bien (pequeños objetivos: ver un maratón de TV/películas, leer, recoger energía del Sol, descubrir una nueva teoría, escribir como ejercicio terapéutico…) y sobretodo desconectar una mente que iba a mil y que no me dejaba descansar de una versión de mi misma muy puñetera.
  • Anclajes: todas aquellas personas que están en tu vida y que pueden darte momentos de alegría, de comprensión, de acompañamiento. Para mi aquello fue fundamental y sobretodo entender que las personas nos dan lo que nos pueden dar. Es decir, a veces tenemos expectativas que se convierten en expectativas frustradas cuando alguien no es o actúa como esperamos que lo haga (en base a cómo actuaríamos nosotras). En ese sentido aprender a no esperar y educarse en recibir y valorar lo que nos dan en presente es una liberación. En mi caso, típico Piscis – ¿psicóloga y horóscopo? Sí, lo sé, pero cada cuál con sus manías…-) vivo mucho en el futuro y eso que en un momento dado puede proporcionarnos ilusión también es una fuente de desconexión de las cosas maravillosas del día a día, de los pequeños gestos. Para ello ejercicios como el Mindfulness, meditar para conectar con tu cuerpo y con lo que sientes/escuchas/ves en el presente va fantástico (igual que los pensamientos vienen, se van, como las olas del mar, aunque nos enroquemos en apegarnos o rechazarlos).

Ese aprendizaje, ese frenazo que me impuso mi mente ha supuesto que me tome la vida en general con más tranquilidad, relativizando estos meses posteriores. Y no es fácil, somos muy Drama Queens en general, tenemos tendencia a catastrofizar, a temer, a proyectar… Pero para mi, habitar un cuerpo siempre ha sido un regalo para poder aprender más sobre cómo somos, tener la oportunidad de ser observadora y objeto de estudio, todo en uno.

…Pero luego nos encontramos

Volver a lo minimalista, a los básicos, no es fácil en una sociedad que nos enloquece con información, expectativas, obligaciones. Recordar qué es lo que de verdad importa a veces se hace complicado porque tenemos constantemente necesidades superpuestas (algunas necesidades reales y otras que se mezclan con deseos de aquello que se supone que deberíamos ser o hacer para conseguir cariño, respeto, estatus, etc.). ¿Qué esperamos realmente de nosotras mismas? ¿Para qué hacemos lo que hacemos? A veces solo se trata de parar, tener una conversación honesta y colocar las prioridades y los “para qués” en orden.

Nos estamos olvidando de conectar con otras personas a muchos niveles, pero también de conectar con el resto de animales no humanos (especismo). No nos paramos a pensar que la tierra se mueve constantemente y que nuestra galaxia cruza el universo a una velocidad de dos millones de kilómetros por hora. Sí, ha quedado muy filosófico, pero re-ubicarnos en lo relativo que es todo y cómo a veces nos complicamos la vida en exceso es crucial para sentirnos más libres. No estamos nunca paradas: nunca estarás en el mismo lugar, siempre habrá movimiento, transformación (incluso si te quedas en casa mirando el techo). Sentirnos aisladas, solas, limitadas… solo es un espejismo. Viajamos todas juntas, tanto a nivel cosmológico, como en la tierra (esa que se nos olvida de cuidar), como socialmente a muchos niveles.

Y partiendo de ese nivel social, quiero animaros a que aprendáis más sobre interseccionalidades: reconocer nuestros propios privilegios y opresiones. Descubrir e indagar más sobre el racismo, sobre el decolonialismo, sobre el especismo, sobre la diversidad funcional, sobre el binarismo, sobre el machismo y sobre la diversidad afectiva. Somos, en definitiva, seres humanos muy perdidos en nosotras mismas y se nos olvida levantar la vista y ver que ese dolor, esa sensación de no saber, esa vulnerabilidad, es colectiva, universal, y está en constante movimiento.

Y después de este welcome back tan profundito, prometo seguir compartiendo en este blog aquellas ideas y reflexiones que vaya aprendiendo sobre nosotras, sobre cómo nos relacionamos, sobre cómo somos. Porque hacerlo me permite encontrar entre tanto ruido, aquello que colectivamente nos hace ser UNA, formada por MUCHAS interconectadas (y, en algunos casos, hasta entrelazadas).

Te puede interesar

Paula Alcaide
info@palcaide.com

Soy Paula Alcaide, psicóloga especializada en atender a mujeres lesbianas y bisexuales que buscan convertir en una fortaleza su orientación sexual y disfrutar libremente de sus relaciones con otras mujeres sin miedos, ansiedad, vergüenza o culpa.

2 Comentarios
  • Erika Gonzalez
    Publicado a las 16:26h, 27 noviembre Responder

    Querida Paula,
    Todo es válido puesto que está ahí, en nuestra vida misma, hasta los bajones..
    Gracias por compartir y por regresar.

    Estoy segura de que -no solo yo- estamos felices de continúes con nosotras, dando un poquito de tu luz en esos momentos que la vida se nos cae a pedazos.

    Así que, también seguimos aquí.
    Bienvenida!! 🙂

     
    • Paula Alcaide
      Publicado a las 11:25h, 28 noviembre Responder

      Muchísimas gracias ☺️

       

Publica un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.