BolloDramas Veraniegos

María dejó a su novia hace un mes. Sintió la llamada del verano, esa ola de calor que la asfixiaba e invitaba a liberarse de pesos que le sobraban. Consideró que Rocío era un lastre que hacía tiempo que la acompañaba de forma silenciosa impidiendo auto-realizarse como alma libre.

Rocío se siente fatal. No duerme bien, no disfruta de la compañía de sus amistades y familia. La echa de menos y se siente perdida, humillada, frustrada.

María disfrutó mucho del orgullo LGBT: viajó a Madrid, al WorldPride, y acabó ligando con una chica en el Fulanita de Tal. Después de acostarse con ella se sintió un poco vacía; aún llevaba impregnada las formas y caricias de Rocío.

La chica con la que se acostó se llama Marta y hace tiempo que le rompieron el corazón. Después de enamorarse inesperadamente de su compañera de trabajo, Sofía, empezó a sentir confusión por las señales que ésta le mandaba. A veces estaba muy pendiente de ella en el trabajo, pero otras veces la ignoraba. Tuvieron un lío que duró semanas, pero después Sofía le mandó un mensaje de texto rotundo y apabullante: “Se acabó. Yo no soy lesbiana, he empezado a salir con Jaime. Tenemos que dejar de hacer lo que sea que estamos haciendo”. Marta se prometió a si misma no volver a liarse con ninguna hetero-confusa y se ha hecho asidua al ocio nocturno y a los casting de mujeres entre copas.

La noche que Marta conoció a María en la discoteca las dos sintieron una conexión especial. Se atrajeron nada más verse,  y tras un rato de indirectas y carcajadas se enrollaron. María tenía prisa por irse a casa de Marta. Marta se sentía triunfadora porque esa noche el casting de ligue le había salido bien.

Cuando María se levantó por la mañana, al ver a Marta, tan guapa pero tan diferente a Rocío, se sintió culpable. Cogió el móvil y le escribió un whatsapp a Rocío: “¿Cómo estás?”

Rocío se despertó tarde, había quedado para ir de excursión con las chicas del grupo gaviotas y llegaba tarde al encuentro. Cuando vio el mensaje el corazón le dio un sobresalto. “¿Por qué ahora?”- pensó. No contestó al momento sino que quiso compartirlo con sus amigas: “¿Qué harías vosotras? No sé si contestar. Ayer no hacía más que subir fotos muy feliz en el Orgullo. No sé a qué viene esto ahora”. Finalmente decidió no contestar, seguía muy dolida por cómo la había dejado María, apenas sin explicación y de forma abrupta.

Al cabo de un mes María y Rocío coincidieron en Barcelona, en un taller del Girlie Circuit Festival sobre Mitos del Amor romántico entre mujeres. Las dos se quedaron paralizadas al verse. María se lo dijo a la amiga que la acompañaba. Rocío se quedó callada y sintió ansiedad: a su lado se sentaba la mujer que había conocido esa semana en el festival y con la que creía que podía surgir algo bonito y real. Le gustaba mucho esa nueva chica pero ver a su ex allí la había dejado descolocada.

María se acercó a hablar con Rocío al acabar el taller: “¿Cómo te va? Te he echado de menos”. Y Rocío, entre su amor pasado, sufrido y anhelado durante mucho tiempo, y su nueva historia de amor, nueva, inexplorada y emocionante, decidió que lo mejor para ella era…

¿Qué pensáis vosotras?

Paula Alcaide
info@palcaide.com

Soy Paula Alcaide, psicóloga especializada en atender a mujeres lesbianas y bisexuales que buscan convertir en una fortaleza su orientación sexual y disfrutar libremente de sus relaciones con otras mujeres sin miedos, ansiedad, vergüenza o culpa.

1Comentario
  • Andrea
    Publicado a las 16:55h, 08 agosto Responder

    Mmm creo que deberían darse una oportunidad de explorar con otras mujeres, en caso que el amor siga existiendo entre Maria y Rocío entonces plantearse en volver, sentando las bases clara desde un inicio de lo que sería su relación.

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