Te Desnudo una 1º Sesión de Terapia Conmigo por Dentro

 

Hoy te cuento la historia de una paciente, a la que vamos a llamar M.A.. Estoy segura de que te sentirás identificada con ella.

Llega a consulta muy preocupada. Es la primera sesión, no sabe qué esperar de una terapia psicológica y está nerviosa. La secretaria la hace pasar a la sala de espera y voy a buscarla, me presento y la hago pasar al despacho. Se acomoda en el sillón y me mira expectante.

Primero le recuerdo los términos de confidencialidad, bromeo con que “esto es Las Vegas, lo que pasa en este despacho, se queda en este despacho” por lo que no tiene de qué preocuparse. Puede decir lo que quiera y sabe que sus confidencias, secretos, dudas… están a salvo conmigo. Me verá tomando notas sobre su caso, pero entiende que los apuntes se guardarán bajo llave en el archivador. Rompo el hielo preguntándole sobre sus datos personales como nombre y apellidos, datos de contacto, fecha de nacimiento… Pienso “mira, piscis como yo”. Aunque lo mío es la ciencia, pero sobretodo la ciencia de la conexión humana y en eso, incluso los horóscopos son bienvenidos si generan un vínculo entre dos personas.

“Ahora la parte que más me gusta” le digo sonriendo, mientras ella me devuelve la sonrisa “ahora es cuando te tengo que explicar por qué he venido, ¿no?”. Efectivamente, mi parte favorita es el motivo de consulta de la primera sesión. Me fascina cómo las personas elaboramos un discurso sobre lo que nos pasa, nos preocupa y nos angustia, y cómo dejamos entrever, de forma muy sutil, qué necesitamos para solucionarlo. En psicología se suele hablar de la “escucha activa” de todo lo que la paciente dice verbal o no verbalmente (con las expresiones de su cuerpo, con los micro-gestos, etc.), pero lo realmente interesante es intuir lo que no dice pero anhela, la solución que no somos capaces de verbalizar pero que nos acompaña como una sombra queriendo materializarse. Mi trabajo es sacar a relucir esa solución y, lo más importante, que sea la que tú quieres que sea.

Esta paciente me habla tímida de su “pareja” y tengo, por obligación moral y profesional, que matizar “¿novia o mujer?”. A lo que responde “Novia, aunque hace años que convivimos.” De repente el vínculo terapéutico (algo fundamental para los psicólogos que significa que hay feeling entre los pacientes y nosotros y por tanto, podemos trabajar con ellos) se ha afianzado. Clarificar el término pareja es importante porque utilizarlo no deja de ser una manera de auto-protegerse para no exponer que está con otra mujer. Le explico que yo soy especialista justamente en eso, en mujeres que están (o quieren estar) con otras mujeres. Sonríe. “Sí, justo por esto estoy aquí, te encontré a través de google buscando sobre psicología para mujeres lesbianas. Necesito tu ayuda”.

Me cuenta su historia: desde cuándo sabe que le gustan las mujeres, cómo está la relación actual con su mujer, en qué áreas está fuera del armario (y en qué áreas no), qué se considera a sí misma (80% lesbiana) y cómo es su relación con su familia. En este último tema exploramos la relación con su padre y con su madre (nunca doy por hecho que tienen un padre y una madre porque podría tener dos padres o dos madres).

Su padre es el típico señor mayor con creencias tradicionales (rudimentales u imperfectamente desarrolladas) con un alto nivel homofóbico. Tiene creencias erróneas sobre la homosexualidad: que es elegida, un estilo de vida, una tara o defecto, que se puede corregir… No ha aprendido que es algo que no hace falta reparar porque no es un error, una enfermedad o una vergüenza sino una forma más de afectividad/sexualidad (existe en otras especies del reino animal, existe en la naturaleza, por ejemplo en las gaviotas). Él no entiende lo que es. Tampoco sabe a quién preguntar. Se hace el loco mirando hacia otro lado, ignorándolo o reprochándolo con HOMOFOBIA MANIFIESTA, esa que es explícita y hace daño mediante el insulto, el estigma y los prejuicios prehistóricos (por cierto, en la prehistoria también había relaciones homosexuales aunque la historia se haya empeñado en camuflar este tipo de relación haciéndonos creer que solo la heterosexualidad es “normal”).

Su madre es más comprensiva. Es una mujer más espabilada que siempre ha intuido que su hija “era diferente a la mayoría”, que le podría gustar alguna mujer, pero su madre nunca le había dicho nada hasta que ella no sacó el tema. Habló del tema como hablan las mujeres que quieren salir del armario con sus madres, con mucha precaución y ansiedad, con miedo a ser rechazadas/abandonadas por las personas que quieren si no aceptan quienes son en realidad. Su madre lo aceptó “a medias”, sin llegar a demostrar un amor incondicional (el que debería ser) sino un AMOR CONDICIONADO, condicionado a que “sí hija, tú eres así, ya lo sé, pero no hace falta que se entere todo el mundo y mucho menos tu padre”. Tu madre te quiere mucho, sí, pero se preocupa de las apariencias y no se da cuenta de lo que te está pidiendo en realidad. Estas madres tienen HOMOFOBIA SUTIL y ésta es la más peligrosa porque es sigilosa. En realidad estas madres están pidiendo que sacrifiques (SACRIFICIO) quién eres, a quién amas, cómo vives, qué te gusta, qué sientes y cómo actúas… ¿Te parece poco? Lo jodido de esto es que no se dan cuenta del súper esfuerzo que te están exigiendo. “Sí, mira mamá, cómo que tú esconderías a papá por lo qué dirán los del pueblo o la gente que ni te conoce.” Lo duro es cuando apelan al “Hazlo por mí, hija”. Las madres son expertas en despertar la rabia y la culpa, poniéndote en un dilema muy complicado entre dejar que pisen tus límites personales o sentir que “estás fallando”. Es muy fuerte sentirte avergonzada de ser quién eres (HOMOFOBIA INTERIORIZADA) y que tu madre te exija que sacrifiques tu felicidad por la suya o que tú, de forma voluntaria, lo hagas sin ni siquiera haberte parado a pensar si los demás harían este inmenso sacrificio por ti. Es tu vida lo que estás sacrificando y, ¿para qué? Para los ignorantes. Los ignorantes, y lo digo con todo el respeto del mundo, que no saben (aún) qué significa ser homosexual y que se han creído todas las mentiras que les han dicho sobre la homosexualidad a lo largo de su vida. La buena noticia, un ignorante es alguien que desconoce (o conoce de forma equivocada) algo por lo que están a tiempo a aprender sobre ello.

No dejes que la pauta de tu felicidad la marquen los mitos y los prejuicios sobre la homosexualidad de la gente que (supuestamente) te quiere de forma incondicional

Sacrifícate por los que te quieren por ser cómo eres y no por los que piden que ocultes quién eres

Tu panorama familiar es el siguiente: Papá ausente que suelta comentarios sobre “maricones” cada vez que ve el Orgullo Gay por televisión y que te genera rabia y mamá conciliadora que intenta que nada cambie a costa de que tú ocultes (no expreses) quién eres y a quién amas con la naturalidad y con el derecho que tienes.

La gente suele decir que ocultar no es lo mismo que mentir, pero en este caso, ocultar se siente como una auto-traición, el respeto y la honestidad hacia ti misma se resiente, tu autoestima baja y tu frustración sube. Cualquier persona a la que la obliguen a meterse en el armario por amar sabe a lo que me refiero, los secretos se llevan como lastres y el futuro parece incierto si no eres capaz de fortalecerte y tomar las riendas de tu vida.

En este punto de la sesión, solo nos quedan 20 minutos y la paciente sigue explicándome, cada vez más relajada, en qué puedo ayudarla yo.

Además de la relación con sus padres y cómo vivir con naturalidad su homosexualidad y su relación de pareja con la novia le preocupa no saber decir que no a los demás y ser siempre muy complaciente. No sé si sabéis que la mayoría de mis pacientes trabajan en un ámbito social ayudando a los otros, muchas de ellas son profesoras, enfermeras, médicos…y son unas magníficas personas, buena gente de la que queda poca.

Le hablo de la ASERTIVIDAD, es decir reconocer sus propios deseos y necesidades y defenderlas ante otros y de cómo es lógico que ella no haya recibido un entrenamiento para hacer esto:

“Es típico, tú has recibido un entrenamiento en AFRONTAMIENTO EVITATIVO. Todo tu entorno, por el hecho de ser homosexual, te ha dicho que ocultes quién eres y lo que deseas y necesitas durante muchos años, casi toda tu vida; por lo tanto es lógico que ahora te cueste reclamar o pedir educadamente pero con firmeza lo que quieres. Un estilo evitativo supone no afrontar las cosas, evitar confrontaciones, y puede que empezara relacionado con tu homosexualidad pero ahora se extiende a todos los ámbitos de tu vida.”

La paciente pone los ojos como platos, eso es lo que llama hacer un Insight (un Eureka, una verdad o idea que aparece de repente dando sentido a las cosas). Intuyo que se irá casa con muchas cosas en las que pensar. Yo me lo apunto en la hoja de trabajo como objetivo: “entrenamiento en asertividad: reforzar autoestima”.

Las personas  homosexuales que puntúan alto en homofobia interiorizada , lo hacen también en un estilo evitativo de afrontamiento y en altos niveles de estrés (Leiberich, Engeter, Olbrich, Rubbert., Schumacher, Brieger, Kalden & Joraschky, 1997). Además, estos estilos evitativos también se manifiestan en retraimiento social, cosa que obstaculiza la búsqueda de apoyo (Pakenham, Dadds & Terry, 1994; Overstreeta, Earnshawb, Kalichmana & Quinna, 2013).

En siguientes sesiones trabajaremos las cosas que la hacen única reforzando su autoestima y su autoconcepto, así como hablaremos de la diferencia entre “Hacer” y “Ser” y porqué ella piensa que tiene que hacer mucho para que la quieran cuando en realidad la gente te quiere por lo que eres. Reforzando la visión de quién es y sacando a relucir sus puntos fuertes prevendremos que tenga relaciones tóxicas con otras mujeres siendo excesivamente complaciente con ellas.

Ya solo nos quedan 5 minutos pero no quiere pasar la oportunidad de explicarme que a veces le preocupa la relación con su novia debido al nivel de homofobia interiorizada de su chica, es decir, debido al nivel de vergüenza que siente su novia aún. Hay una discrepancia entre ambas a nivel de proceso de aceptación de la homosexualidad. Una siente que ya lo tiene bastante asumido y la otra aún no es capaz de besarla o darle la mano en público* Hay una DISPARIDAD HOMOFÓBICA y le gustaría que también lo abordáramos. Profundizaremos en este problema que le preocupa en la siguiente sesión viendo en qué etapa de la auto-aceptación y afirmación de la propia homosexualidad está cada una. Ella, por lo que me ha contado está en una fase muy avanzada y sólo quiere que su novia no oculte quién es y sobretodo quiere que no la oculte a ella.

*Si acabas de pensar: “¡es que no hace falta! Eso es exhibirse.” Siento decirte que tienes homofobia interiorizada (sutil). Una actitud negativa hacia los valores y costumbres de los homosexuales (Quiles del Castillo, Betancor, Rodríguez, Rodríguez & Coello, 2003).  La clave es pensar “¿si fuera heterosexual lo haría?” y si la respuesta es sí, pues hazlo. “¿Crees que un heterosexual que bese a su novia en público o le dé la mano se exhibe?” Vive tu homosexualidad con naturalidad, es decir, ¡sin analizarlo todo y sin comerte tanto el tarro! Y mira que te lo dice tu psicóloga.

MIS CONSULTAS MÁS TÍPICAS, MI “ADVICE”

  • Miedo a ACEPTAR que me gusta una mujer (qué soy, porqué me siento así y qué hago ahora)
  • Ansiedad a DECIR que estoy con una mujer (cómo, cuándo y con quién salir del armario, estrategias para empoderarme en contra de la vergüenza, la culpa y la rabia)
  • Problemas para VIVIR con felicidad mi relación de pareja (amor, sexo y otras locuras)
  • Dificultades para INTERIORIZAR que ella no es la mujer de mi vida, que no puedo estar con ella o que no es el momento de vivir nuestro amor
  • Incapacidad para CONTROLAR impulsos de dependencias emocionales y adicciones
  • Sufrimientos por no poder llegar a ENTENDER el porqué, el sentido de lo que ha pasado en tu vida (existencialismo)

¿Tienes alguna consulta o quieres reservar una sesión de terapia individual conmigo? ¡Hablemos!

Paula Alcaide
info@palcaide.com

Soy Paula Alcaide, psicóloga especializada en atender a mujeres lesbianas y bisexuales que buscan convertir en una fortaleza su orientación sexual y disfrutar libremente de sus relaciones con otras mujeres sin miedos, ansiedad, vergüenza o culpa.

4 Comentarios
  • Zaida Cortes
    Publicado a las 22:28h, 31 julio Responder

    Me encantaría recibir toda la información, como enfrentar mi sexualidad, aceptación

     
    • Paula Alcaide
      Publicado a las 11:46h, 01 agosto Responder

      Hola Zaida, te recomiendo que te apuntes a mi newsletter para recibir información sobre aceptación y sexualidad y si tienes alguna duda concreta puedes escribirme a info@palcaide.com Un abrazo!

       
  • Mar
    Publicado a las 07:33h, 21 noviembre Responder

    Interesante e interesada en poder conversar contigo, lástima que estemos en continentes diferentes…

     
    • Paula Alcaide
      Publicado a las 09:52h, 21 noviembre Responder

      Hola Mar! Para ello realizo sesiones online 🙂 porque así trabajo también con mujeres de toda Europa y LatinoAmérica. Envíame un email si quieres:)

       

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