¿Qué mundo queremos construir?

 

No es fácil describir lo que se siente cuando tienes la gran suerte en la vida de poder ayudar a los demás. Te sientes plena. Es una sensación de fluir con la vida y el resto de personas. Es reconfortante y a la vez la compasión de trabajar con el sufrimiento humano es una maravillosa oportunidad de contribuir a sanar heridas mientras conectas con la parte bonita de vivir.

Porque vivir es a veces tener puntos de dolor, piezas por colocar y puentes que cruzar.
Como persona que vive en una sociedad puedes asomarte a otras realidades pero cuando tu trabajo, eso a lo que estamos condenadas para sobrevivir, te aporta esa ventana a la fragilidad y a la fortaleza humana, parece que todo cobra mucho más sentido.
Si algo siempre he tenido claro es que sin conectar con los demás no se vive plenamente.

Ahora pienso en voz alta. ¿Qué mundo queremos construir? ¿Uno compasivo lleno de respeto por las diferencias que nos enriquecen entre nosotras? ¿O uno egocéntrico en el que pensemos que somos el eje en el que los demás tienen que seguir unas reglas rígidas que nos ahogan poco a poco desde dentro?

Mi apuesta siempre ha sido clara. Mi más sincero respeto y admiración por las verdades de cada una. El amor incondicional hacia como somos los seres humanos, con nuestras cicatrices, nuestros vértices ariscos y nuestras afortunados desastres que nos hacen temblar, repensar y crecer. No hay vidas perfectas y no hay vida sin dolor emocional.

Hay que reconocerlo, no es fácil. A veces nos perdemos en nuestros fantasmas y lo vemos todo enturbiado y confuso. A veces vivir resulta un ejercicio de imprudencia porque nos atacan los temores y el miedo a perder. No es fácil, pero es emocionante. ¿Qué es la vida sino aprender a perdonarse a una misma los errores y las cobardías, las imperfecciones y las desdichas y coger aire y seguir caminando sin dejar de aprender? En nosotras mismas encontramos las respuestas dolorosas a las preguntas más incómodas. Solo hace falta que queramos ser auténticas con quienes somos y no nos olvidemos de que la vida dura 10 minutos y que nosotras somos las capitanas que trazan el rumbo, y nadie más debe hacerlo por nosotras, de esta gran aventura.

Felices Fiestas, os deseo un 2017 lleno de honestidad y de libertad personal.

Paula Alcaide
info@palcaide.com

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Paula Alcaide
info@palcaide.com

Soy Paula Alcaide, psicóloga especializada en atender a mujeres lesbianas y bisexuales que buscan convertir en una fortaleza su orientación sexual y disfrutar libremente de sus relaciones con otras mujeres sin miedos, ansiedad, vergüenza o culpa.

1Comentario
  • Alex
    Publicado a las 15:57h, 14 diciembre Responder

    Me he identificado mucho porque siento que estoy ahí, en ese momento en el que “a veces nos perdemos en nuestros fantasmas y lo vemos todo enturbiado y confuso”, y haciendo ese trabajo constante de aprender, perdonar, dejar ir y seguir adelante.

    Muchas gracias por tus reflexiones y tus palabras Paula y feliz 2017!

     

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