La Montaña Rusa del Ligoteo Lésbico

Quizás no sea algo solo lésbico, sino que las personas cuando intentamos ligar y encontrar una pareja somos un nudo de emociones positivas y negativas entremezcladas. Aunque yo hablo desde mi experiencia como psicóloga que ha trabajado ampliamente con mujeres lesbianas y bisexuales y que, muchas de ellas, se han sentido perdidas en el mundo del ligoteo lésbico:

¡Para de auto-machacarte!

Lo primero que muchas me comentan es la sensación de auto-crítica que sienten porque, aunque intentan encontrar a alguna mujer afín, a veces sufren rechazos que duelen. Hay un exceso de auto-machaque y de atribución negativa cuando una cita o un encuentro no sale bien o se cancela. También hay una sensación de estar perdida, de ser una luz pequeña en un mar de faros intentando identificar a alguna mujer con la que compartir(se) y ser ella misma.
Nadie dijo que el mundo de las parejas fuera fácil, pero en las etapas de soltería si se intenta encontrar a alguien la frustración va cada vez a más. Llega un punto que los encuentros con otras mujeres o las breves historias fallidas van mermando la autoestima y se tiende a cuestionar ¿seré poco atractiva? ¿hay algo malo en mí? ¿por qué no encuentro pareja y otras sí?. En ese proceso lo más importante es aprender de una misma; vivir, a través de historias que salen bien o salen mal (aunque cabría cuestionar si existe eso de que “salga mal” o solo es una experiencia más que nos devuelve un aprendizaje) un descubrimiento de quién eres, qué quieres y lo que necesitas en este momento – que quizás no es lo que necesitabas antes o lo que necesitarás en un futuro-.

No eres la única que se siente así

Aunque haya una sensación de miedo atroz, de inseguridad, de soledad… no te centres en ti misma olvidándote que todas venimos del mismo lado y que hay más en común de lo que creemos. No creas que estas sensaciones negativas solo las tienes tú, todas están igual: intentando ser ellas mismas pero protegiéndose por si las dañan; mostrando una versión de lo que son y querrían ser ocultando las inseguridades que les hacen vulnerables; intentando ser asertivas y decir lo que quieren sin parecer arrogantes o agresivas; luchando contra sus propios prejuicios de lo que “deberían ser” y no son; haciendo un juego de máscaras en cada cita para intentar descifrar si se pueden ir de la mano con la mujer de delante…

Tenemos que cuidarnos más entre nosotras

Y me viene a la cabeza la palabra: “sororidad“. Esa comunión, hermandad, entre mujeres. Creo que no nos cuidamos suficientemente entre nosotras. Así como en familias y amistades somos demasiado “cuidadoras” y a veces hay demasiado entrega que nos hace perdernos un poco a nosotros mismas, veo que a la hora de ligar falta esa generosidad y cuidado por la otra. Es normal, si tus inseguridades o el intentar “leerle la mente” a la otra mujer para ver si sois compatibles (ej: “por favor que le guste hacer las mismas cosas que a mí”) están ocupando toda tu mente, es lógico que no haya espacio para sonreír más, para ver sin las gafas examinadoras, para no ponerse a la defensiva… Hay un exceso de tensión y las citas parecen el examen del carnet de conducir (¡A ver si acierto la pregunta! ¡A ver si ella la acierta!).

Y os invito a que pensemos en voz alta y busquemos un plan para cuidar mejor la autoestima entre nosotras:
¿Por qué no empezamos diciendo lo que nos inseguriza y a partir de ahí, liberamos las citas de ese miedo al rechazo?
¿Por qué es tan importante gustarle a alguien que solo te conoce de unos minutos?
¿Por qué no destacamos las cualidades de la otra antes de pensar en lo negativo?
¿Por qué no flexibilizamos la categoría “apta para relación conmigo / no apta” por un rango de posibilidades que se irán conjugando a medida que vayamos conociendo a la persona: compañera de fiesta, amistad, cómplice de ligues, compañera para filosofar de la vida, compañía para actividades, atracción física, posible pareja,…?
¿Por qué no valoramos que, aunque no gustemos a alguien como pareja, ya es un regalo que nos destine lo más preciado de esta vida: el tiempo?

Necesito vuestra ayuda, almas nómadas. Necesitamos un plan para cuidarnos mejor, un plan de sororidad, para que el rally del ligoteo no se convierta en un machaque emocional y de autoestima.

Se abren las sugerencias en la sección de comentarios.

Un abrazo hermana,

Paula Alcaide
info@palcaide.com

Soy Paula Alcaide, psicóloga especializada en atender a mujeres lesbianas y bisexuales que buscan convertir en una fortaleza su orientación sexual y disfrutar libremente de sus relaciones con otras mujeres sin miedos, ansiedad, vergüenza o culpa.

2 Comentarios
  • Anna Teruel
    Publicado a las 22:54h, 09 enero Responder

    Hola Paula,
    Lo que yo veo, es que hay valorarse más a una misma (pero de verdad) porque mucha gente dice valorarse y quererse, però realmente no lo hacen. Es decir hay que trabajar la autoestima.

    Por otro lado el compromiso se ha perdido, y con el todo lo que conlleva. Tendríamos que trabajar mucho el ser sinceras primero con nosotras mismas y luego con las demás, para no hacer daño, no perder el tiempo.
    Cuidar nuestra salut y mental

    La relajación y meditación van muy bien para que puedas empezar a interiorizar y así poco a poco ir avanzando y cambiando.

  • Laura
    Publicado a las 23:25h, 10 enero Responder

    Cierto, la clave está en aceptarse uno mismo independientemente de los imputs que recibas del exterior. No valorarse a través de los ojos de los demás…Cuidar de uno mismo y quererse un montón. Sólo así uno es realmente libre y puede tener relaciones sanas.

Publica un comentario