Mi pareja está con alguien, y sé que no va a dejarla

 

L.:  “Llevo tres años con una mujer. Al principio no me dijo que estaba casada con otra chica, y para cuando lo supe, ya  era tarde porque estaba irremediablemente enamorada de ella. Siempre me cuenta que con su esposa no están bien, que discuten, que no es feliz. Pero en estos tres años han tenido una niña, a la que adora, y yo sé, aunque no me lo diga, que nunca va a dejar a su familia por mi. Yo me intento auto-convencer de que los fines de semana que pasamos juntas, las llamadas a la hora de comer, y los mensajes que me manda desde el cuarto de baño son suficientes, pero cada vez me quedan menos fuerzas para seguir con esto.”

T.:  “Cuando la conocí, conocí a la vez a su novio. Primero nos hicimos amigas, después empezamos a ser algo más, y ya llevamos un año en el que, a todos los efectos, estamos juntas. Paso muchas noches en su casa, porque vive sola, nos vamos de viaje juntas, y todo el mundo bromea con que somos novias, hasta su novio. Pero para el mundo, su pareja es él. Para sus padres, su pareja es él. Él es quien la acompaña a los actos sociales, él es quién la coge de la mano por la calle. Estoy muy confundida, porque me debato entre el querer estar con ella, y el bajón que me sobreviene todas las veces que sé que está con él, o que pasa la noche en su casa.

Situaciones como estas no son tan infrecuentes como nos parece. Cada situación es un mundo con sus particularidades, pero en líneas generales muchas mujeres mantienen relaciones con otras mujeres que, a su vez, tienen un compromiso previo. A grandes rasgos, son dos los casos más numerosos (pese a caer en el binarismo):

  • Pareja previa femenina, con la que tiene un compromiso de larga duración
  • Pareja previa masculina, con la que tiene un compromiso de larga duración

El primer caso es verdaderamente equiparable a situaciones que hemos podido ver en parejas heterosexuales: una de las personas, por las razones que sean, comienza una relación paralela con otra, mientras es incapaz de abandonar el hogar familiar. En este caso, las razones por las que se inicia esta relación pueden estar relacionadas con la rutina, el desamor, las expectativas sociales sobre su relación/matrimonio, una falta de asertividad para renegociar las condiciones con sus parejas y para decir que quieren ser poliamorosas, etc. Esto lo desgranamos con más precisión en este artículo.

Pero, por otro lado, me encuentro con cierta frecuencia con el caso (real) expuesto en la segunda historia. Mujeres que tienen una pareja masculina, pero a la vez la compatibilizan con una amante femenina. Muchas veces la explicación es tan sencilla, y a la vez tan complicada, como hablar de lesbofobia interiorizada (en el caso que sean lesbianas y no bisexuales) o bifobia interiorizada (en el caso que les cueste aceptar su bisexualidad). No son capaces de reconocer que son lesbianas o bisexuales, y vivir su identidad con libertad, y para ello la ‘camuflan’ con un novio para encajar dentro de una sociedad heteronormativa. La presión social, la heterosexualidad presupuesta que se nos atribuye en el día a día, puede ejercer sobre ciertas personas una exigencia insostenible, y su vía de escape la encuentran fingiendo ser heterosexuales.

Por supuesto, esto no es aplicable a todas las personas, ya que no estamos cortadas con plantilla, y también existen muchos modelos de relaciones más allá de la monogamia (poliamor, relaciones permeables, relaciones abiertas… ). El quid de la cuestión es si esto se hace de manera encubierta o renegociando con la pareja (o parejas). A lo mejor te encuentras en alguno de estos casos en los que sigues en una relación porque te cuesta gestionar que tu proyecto de vida lo quieres con otra mujer.

Si necesitas ayuda para poder vivir tu vida con mayor libertad, escríbeme sin compromiso a info@palcaide.com y hablamos sobre en qué podría ayudarte.

Paula Alcaide
info@palcaide.com

Soy Paula Alcaide, psicóloga especializada en atender a mujeres lesbianas y bisexuales que buscan convertir en una fortaleza su orientación sexual y disfrutar libremente de sus relaciones con otras mujeres sin miedos, ansiedad, vergüenza o culpa.

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