Violencia parento-filial: cuando es mejor romper el contacto con tus padres

 

Las familias son importantes. En la extensa mayoría de los casos son nuestro universo de referencia en la infancia y constituyen en la vida un punto de apoyo importante. Sin embargo, a veces la familia o algún miembro de ésta no está a la altura de lo esperable. Esto es así cuando tenemos una familia homófoba, en parte o en su totalidad.

A veces, cuando sales del armario o alguien te saca del armario y se descubre o se intuye en la familia que te gustan las mujeres, tus padres (o tu padre o tu madre por separado -asumiendo que no tienes dos padres o dos madres) no reaccionan de una forma positiva, sino ejerciendo maltrato y manipulación psicológica mediante chantajes emocionales, jaque-mates y faltas de respeto realmente graves.

Tendemos a pensar, y no me malinterpretéis, en la mayoría de casos según revelan los estudios realizados en España (en otros países la historia es muy diferente por el alto grado de discriminación que sufrimos) que la reacción de los padres suele ser más favorable de lo que se puede anticipar de un principio. Sin embargo, hay casos en los que las reacciones sobrepasan lo negativo y llegan a ser un maltrato parento-filial en toda regla.

He escuchado en consulta auténticas barbaridades que alguna madre y/o padre había dicho a su hija lesbiana o bisexual. Insultos, faltas de respeto, chantajes, manipulaciones, castigos y agresiones. En estos casos se ha intentado explicarles que estaban equivocados, que su hija sigue siendo la misma, y se ha hecho pedagogía porque estaban entendiendo el lesbianismo o la bisexualidad de forma totalmente errónea… cuando sus hijas han intentado explicar(se) y han expuesto sus sentimientos, y ante todo intento de diálogo, ha habido más machaque poniendo por encima creencias ignorantes respecto a la orientación sexual que el propio vínculo afectivo con su hija. Y especialmente, cuando ha habido una o varias agresiones verbales o físicas, ante situaciones de alta gravedad la respuesta solo es una: hay que poner distancia e incluso romper el contacto. Protegerse ante todo. 

Hay que protegerse de este tipo de agresiones igual que nos protegeríamos de otro tipo de agresiones o de faltas de respeto de esta índole por parte de otras personas. Y duele. Duele mucho. Lo sé. Pero tú vas por delante. Tu protección, tu salud mental, tu libertad y tu derecho a ser y a amar. Y a veces, si la familia no está a la altura, si ni siquiera llega al mínimo esperable, es mejor poner distancia de por medio para evitar que te sigan causando más daño con sus palabras, sus gestos y sus actitudes de discriminación.

Paula Alcaide
info@palcaide.com

Soy Paula Alcaide, psicóloga especializada en atender a mujeres lesbianas y bisexuales que buscan convertir en una fortaleza su orientación sexual y disfrutar libremente de sus relaciones con otras mujeres sin miedos, ansiedad, vergüenza o culpa.

2 Comentarios
  • Viviana Rios
    Publicado a las 18:19h, 03 noviembre Responder

    Existen también la familia que “acepta” que seas lesbiana pero tu pareja no es querida o aceptada….ese tipo de situaciones, para mí es un agresión encubierta y también homofobia…

     
    • Paula Alcaide
      Publicado a las 19:17h, 03 noviembre Responder

      Totalmente de acuerdo, es otro tipo de homofobia sutil

       

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